Un jardín con bajo consumo de agua nos proporciona el placer de disfrutar de un espacio verde, y la satisfacción de estar haciendo un uso responsable de un recurso escaso. Nos podríamos ahorrar un 25% del agua que se gasta en un jardín  mal organizado. Pero para adaptarnos al máximo a las características de la zona debemos conocer las particularidades climáticas, del relieve y del suelo de nuestra parcela.

  • El clima local o microclima_ Pongamos que hablamos de Asturias y a rasgos generales. El clima se caracteriza por abundantes lluvias durante todo el año. Pero no sólo tiene interés el volumen total de lluvias sino también su reparto estacional, ya que la supervivencia de la vegetación está muchas veces limitada por la existencia de aridez en épocas muy concretas. Las lluvias durante la estación fría llegan a saturar el suelo y a partir de ese punto cualquier nuevo aporte se pierde por escorrentía y no puede ser aprovechado. En el verano, sin embargo, la demanda de agua es mucho mayor debido al calor, por lo que las posibles lluvias adquieren una enorme importancia y actúan como un factor limitante de primer orden. Antes de seleccionar y distribuir la vegetación es importante localizar sobre el terreno.                                                                                                                   -Los rincones más húmedos y los más secos.                                                                                                                                        -Qué puntos están más expuestos al sol, y cuáles están más sombreados.                                                                           -Los lugares expuestos al viento, o los que están suficientemente resguardados.
  • El relieve_ Si nuestro terreno posee un buen suelo y una pendiente suave, lo más recomendable es adaptarnos a él. Pero si presenta pendientes más acusadas, es conveniente realizar algunas rectificaciones, como la incorporación de pequeñas terrazas que ayudan a prevenir la erosión y la pérdida de agua por escorrentía.
  • Tipo de suelo_ Suelos arcillosos. Suelen tener un mal drenaje, es decir, se encharcan, incluso durante días, si te pasas con el riego o llueve mucho. Este es un gran problema, sobre todo en las zonas bajas, que es donde se acumula más agua. La mayoría de las plantas se pudren en estas condiciones. Para mejorar el drenaje podemos hacer lo siguiente:                                                                                                                                                        -Instalar tubos de drenaje_ La acción más eficaz. Se hace colocando tubos corrugados perforados especiales para este fin a unos 40-50 centímetros de profundidad, en zanjas de 50 cm. de ancho y separadas 2 ó 3 m. Dispones estos tubos en paralelo, conectándolos todos a uno que haga de colector principal y evacue el agua o la recojas en depósitos para usarla. En el fondo de las zanjas echas una capa de grava (8-10 cm.), después los tubos sobre ella, otra capa de grava sobre dichos tubos (20-25 cm.) y sobre ésta capa una tela geotextil, para que no entre la tierra en la grava pero sí el agua. Finalmente completas con tierra (25-30 cm.) a poder ser mezclada con arena.                                                                                                                                                                    –  Crear pendientes_ Evita que se acumule agua tanto de lluvia como de riego en determinadas zonas moldeando el terreno para que escurra hacia fuera de la zona donde haya plantas y allí se recoja el agua con una canaleta.
    – Aportar arena_ Aumenta la porosidad del suelo.
    –  Aporta materia orgánica al suelo_ La materia orgánica (estiércol, mantillo, turba, etc.) esponja, airea, da una buena estructura al suelo y mejora la infiltración de agua.                                                                                               
    _Suelos arenosos_ El agua penetra fácilmente y se infiltra hacia zonas más profundas.
  • La selección de especies autóctonas reduce el consumo de agua.
  • Riego eficiente_ En Asturias, el sistema manual es el más práctico.